
Andrés Vavrik, empresario ganadero y delegado del Ministerio de Producción en el sur, aseguró que las nuevas aperturas a Estados Unidos y Japón obligan a repensar la ganadería en Mendoza. La provincia busca pasar de productora de terneros a un polo con mayor valor agregado, aprovechando tierras marginales y mejorando su autoabastecimiento. Andrés Vavrik destacó un escenario inédito para la ganadería provincial: “Se nos han alineado los planetas” gracias a las oportunidades de exportación. El convenio con Estados Unidos cuadruplica los cupos a 100.000 toneladas anuales, mientras Japón, tras 20 años de gestiones, aprobó recientemente el ingreso de carne argentina, con expectativas de un acuerdo de gran escala. Estos avances se suman a los ya existentes con la Unión Europea y la cuota Hilton, lo que obliga a multiplicar la producción de carne.
El rol estratégico de Mendoza
La provincia enfrenta desafíos similares a otras economías regionales: tierras marginales, problemas climáticos y productores debilitados. La ganadería en zonas de riego surge como solución al ocupar espacios que no compiten con la vitivinicultura ni con la fruta de industria (como la ciruela). “Viene a ocupar esas tierras con derechos de riego, buena conectividad, cercanía a centros urbanos y servicios básicos”, explicó Vavrik. Con inversión en eficiencia hídrica, se podrán generar forrajes y cereales para alimentar al ganado. Actualmente, la provincia produce solo entre el 10 y 11% del consumo interno de carne. Históricamente, cría terneros que luego se envían a Córdoba, San Luis, La Pampa o Buenos Aires para terminar el engorde y regresan procesados. Con los nuevos precios internacionales y la estabilización macroeconómica, Mendoza puede atraer inversión en riego y tecnología para retener y terminar los animales localmente. “Esos terneros se dejan de ir y los vamos a producir acá”, afirmó.
Precios y financiamiento: los desafíos
Respecto al reciente aumento de precios en el mostrador, Vavrik reconoció que la exportación tiende a presionar al alza, como ocurre en el mundo. Sin embargo, la solución pasa por producir más: “La carne nunca podrá ser un producto barato, pero sí debe seguir en la mesa de los argentinos con mayor producción”. También reclamó mayor acceso al crédito: “Es la gran deuda del Gobierno Nacional. Las tasas y plazos actuales son inviables. Nada de esto es posible sin financiación”. Con este panorama, Mendoza busca dejar su rol tradicional de proveedora de terneros y convertirse en un actor relevante de la cadena cárnica, combinando mercado interno y fuerte impulso exportador. El “tren de la ganadería” ya está en marcha y la provincia tiene la oportunidad de subirse.