
La eliminación del anti-dumping en Brasil generó un derrumbe de precios internacionales y puso en jaque a productores locales.
El sector del ajo atraviesa uno de sus peores años en dos décadas y anticipa fuerte caída productiva
Productores de Mendoza advierten una reducción de al menos 30% en la superficie sembrada tras un 2025 marcado por el derrumbe de precios internacionales.
El presidente de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajo, Cebolla y Afines (Asocamen), Fabián Fusari, aseguró que el 2025 fue “uno de los años más difíciles de los últimos 20 o 25”, dejando a la cadena productiva en una situación económica crítica y con impacto directo en la próxima campaña.

En diálogo con el programa Agro Recargado de Radio Aconcagua, Fusari explicó que la campaña ya finalizó en términos productivos y comerciales, pero con resultados muy negativos. El principal factor fue la eliminación del sistema de anti-dumping en Brasil, principal destino del ajo argentino, que representa cerca del 75% de las exportaciones de Mendoza y San Juan.
La medida permitió el ingreso de ajo importado —principalmente desde China— a precios significativamente más bajos, generando una fuerte caída en los valores internacionales. “Se produjo un efecto dominó y los precios bajaron entre un 40% y 50% en todos los mercados”, detalló.
Este escenario obligó a comercializar por debajo de los costos de producción, lo que derivó en un fuerte deterioro económico en toda la cadena: productores, empacadores y exportadores. “Todas las empresas han quedado muy resentidas”, afirmó.
Como consecuencia directa, el sector anticipa una caída de al menos el 30% en la superficie sembrada para la próxima campaña. La falta de rentabilidad y de capital de trabajo limita la compra de insumos, combustible y la preparación de los suelos, generando un freno en la actividad.
Además, Fusari advirtió que la crisis no es exclusiva de Argentina: los productores brasileños también enfrentan dificultades similares, lo que podría profundizar el impacto regional.
Frente a este contexto, desde el sector trabajan junto al Gobierno de Mendoza, ProMendoza y Cancillería para impulsar gestiones que permitan revisar las condiciones comerciales en Brasil, especialmente el ingreso irregular de ajo importado.
“El futuro del sector dependerá de si Brasil decide proteger a sus productores o deja el mercado en manos de grandes importadores”, concluyó.