Por Marcelo Bustos Herrera y Pablo Pérez Delgado

Muy bonita frase. ¿Aplica al campo mendocino?
El llamado a la acción del Ministro de la Producción de Mendoza en una nota al diario La Nación fue el siguiente: “Hay oportunidades todos los días. Muchos quieren que su problema se lo resuelva el Estado. Esto lo vemos bastante en la vitivinicultura. Es momento de entender el proceso y adaptarse a los cambios”, expresó el funcionario, quien hizo un llamado a los productores: “Métanse en la cereza, en el pistacho, en las pasturas; tengan vacas”.
Aquí repasamos algunos datos para los interesados en cambiar de actividad o entrar en el proceso.
- Implantar y mantener una hectárea de cerezos en Mendoza durante los primeros tres años puede superar los USD 54.000 (según estimaciones del INTA), consolidándose como una inversión de alta intensidad de capital debido a costos en tecnología, riego y protección. El recupero de la inversión se estima a partir del octavo año.
- El costo para cultivar una hectárea de pistacho en Argentina puede variar bastante, pero en promedio se estima que ronda entre U$S3.800 a U$S11.000 dependiendo de los insumos y el tipo de manejo que se elija. El pistacho necesita un riego eficiente. Recién 7 años después de colocado el plantín comienzan a verse los frutos y tal vez el recupero de la inversión comience a los 10 u 11 años.
- Implantar una hectárea de alfalfa en San Rafael se acerca al millón de pesos. Esta inversión inicial, que incluye labores, semillas y fertilizantes, se amortiza en 6 a 8 años. La semilla representa cerca del 40-65% de la inversión, mientras que la fertilización fosfatada ronda el 25%. Un requisito indispensable, es contar con maquinaria para segado, rastrillado y empacado (rotoenfardadora o megaenfardadora) que suma a los costos de producción.
- Producir una vaca en Argentina cuesta aproximadamente $140.000 anuales por vientre, costo que incluye principalmente la alimentación y la sanidad. Este monto representa un gasto fijo esencial en el sistema de cría, a menudo equivalente a unos 35 kg de ternero o 100 kg de vaca conserva.

Repasando todos estos datos observamos que no es sencillo ni revolucionario «meterse» en otras actividades como sugiere el ministro Rodolfo Vargas Arizu. Mucho menos sin herramientas o alternativas de financiación -recordemos que el gobierno de Mendoza acaba de enviar a la Legislatura un proyecto de ley para eliminar el Fondo de la Transformación y Crecimiento, único instrumento clave que acompañaba a las distintas actividades económicas de Mendoza para su desarrollo y sostenimiento. En su lugar, el gobernador Alfredo Cornejo amaga con subsidiar las tasas de interés que ofrece hoy la banca privada, una medida que aun el gobierno provincial no explica en detalle. Eliminar un instrumento sin proponer otro debilita la capacidad de la producción para pensar el largo plazo. En un mercado mundial cada vez más competitivo, la ausencia de una estrategia común, un rumbo, termina en la perdida de competitividad y posicionamiento de los productos mendocinos.
El Excel dice que las hectáreas de vid abandonadas en el oasis Este de la provincia se complementaron con idéntica cantidad en el Valle de Uco. Pero es de suponer que quienes abandonaron allá no se trasladaron acá. No se pretende la «muleta» de un Estado Omnipresente, los sectores productivos piden un «Norte», una asistencia que balice el camino. El trabajador del campo sabe de sus labores, es resiliente, pero necesita de un acompañamiento profesional.