La gastronomía de Mendoza es especial por una combinación única de territorio, tradición y creatividad.
🍇 1. El vino no es un acompañamiento
Mendoza cocina pensando en el vino. Cada plato está creado para dialogar con un Malbec, un Cabernet Franc o un Chardonnay. Eso genera una gastronomía donde los sabores buscan equilibrio, elegancia y profundidad.
🏔️ 2. La cordillera marca el carácter
La altura, el clima seco y la amplitud térmica no solo hacen grandes vinos: también dan frutas más dulces, hortalizas más sabrosas, carnes con un sabor más concentrado y pastas caseras con identidad propia.
🔥 3. El fuego es un ritual
En Mendoza no se hace asado: se celebra. El fuego lento, la leña justa, la paciencia. Pero también están los hornos de barro, las cocinas de campo, los chivitos a la llama. Es una tierra donde el fuego cuenta historias familiares.
🥟 4. Tradición cuyana que no se pierde
Empanadas mendocinas con comino y aceitunas, pasteles fritos, locros, humitas, charquis. La cocina tradicional sigue viva, pero convive con restaurantes modernos que reinterpretan esos mismos sabores.
🍽️ 5. Chefs que se animan
En los últimos años surgió una camada de cocineros que mezclan lo local con técnicas contemporáneas: fermentos, ahumados, cocina de huerta, productos de estación.
🌱 6. Productos que cuentan quiénes somos
Aceites de oliva premiados, nueces, almendras, ciruelas, tomates, hierbas de montaña, mieles y quesos artesanales. En Mendoza la materia prima es protagonista. Así te lo cuenta Alejandro Vigil.