Los productores de ajo pasaron de ganar plata a perder casi 70% en un año
El Índice Rural Uco (IRU) estimó que en 2025 un productor mediano de San Carlos perdió 68,7% después de impuestos. Un año antes había ganado 4,9%. Los tributos, además, se llevaron más de la mitad de la rentabilidad en los años buenos.
La Sociedad Rural del Valle de Uco presentó el primer informe del Índice Rural Uco (IRU), un indicador económico que mide cuánto gana o pierde realmente el productor primario, antes y después de impuestos. La primera producción analizada es el ajo, y el resultado es contundente: 2025 fue un año de quebranto.
Qué es el IRU y cómo se mide
El índice, marca registrada de la entidad, no mide producción, insumos ni rendimientos agronómicos. Mide el resultado económico final. Toma como año base 2022 (=100), deflacta los valores por IPC y se publica una vez por año. En el futuro se sumarán la vid y el orégano.
Para el ajo se tomó un caso testigo: un productor mediano de San Carlos, con una hectárea de ajo morado bajo riego por goteo en finca arrendada.
De la rentabilidad a la pérdida
Antes de impuestos, la rentabilidad del ajo fue de 31% en 2022, 45,7% en 2023 y 16,3% en 2024. En 2025 se desplomó a -37,9%.
Después de impuestos, el cuadro fue así:
2022: 12%
2023: 17,7%
2024: 4,9%
2025: -68,7%
En pesos por hectárea, los costos totales llegaron a $14,3 millones en 2025, mientras que los ingresos cobrados fueron de $8,9 millones. Frente a 2024, los costos subieron cerca de 20% y los ingresos cayeron casi 36%. El resultado fue una pérdida de $6,1 millones por hectárea después de impuestos.
En términos del índice, el IRU Ajo después de impuestos pasó de 320,4 en 2023 (el máximo de la serie) a 27,3 en 2024 y a -173,9 en 2025.
Qué pasó en 2025
El informe lo atribuye a un cambio de reglas en Brasil, destino de entre 75% y 80% del ajo que exporta la Argentina. Ese país levantó parcialmente las medidas antidumping contra China, lo que facilitó el ingreso de ajo chino y presionó los precios en toda la región. Buena parte de la producción argentina se vendió por debajo del costo. A eso se sumaron pérdidas de calidad poscosecha por las lluvias y el peso de la cámara frigorífica, que según el documento generó problemas en la cadena de pagos de muchos productores.
Mendoza concentra cerca del 80% del ajo que se cultiva y se exporta en el país. El ajo se cosecha en noviembre y se vende de a poco, desde enero o febrero en seco. El resto se conserva en frío o a campo durante los meses siguientes.
El peso de los impuestos
El IRU también calcula cuánto de la rentabilidad se llevan los tributos nacionales, provinciales y municipales. Entre 2022 y 2024 el promedio fue de 52,8%, con un pico de 65,3% en 2024. En 2025 el indicador dio negativo (-12,8%), porque los impuestos y tasas se pagaron igual aunque ya había pérdida antes de tributar. Entre los gravámenes considerados figuran Ganancias, débitos y créditos bancarios, cargas patronales, el inmobiliario rural, los impuestos embebidos en energía y combustibles, y tasas municipales de San Carlos.