Conecta con nosotros

Alterrados

Mendoza encara un 2027 excepcional en materia hídrica: Irrigación proyecta caudales muy importantes

Actualidad

Mendoza encara un 2027 excepcional en materia hídrica: Irrigación proyecta caudales muy importantes

Mendoza encara un 2027 excepcional en materia hídrica: Irrigación proyecta caudales muy importantes

Con la nieve acumulada en la cordillera en niveles históricos, el Departamento General de Irrigación estima que el río Mendoza podría superar los 2.000 hectómetros cúbicos, más del doble que el año pasado. El Superintendente General, Sergio Marinelli, habló con Agro Recargado sobre las proyecciones, los desafíos que trae tanta agua y el plan de reservorios que viene ejecutando el organismo.

Después de varios años marcados por la sequía, Mendoza se encamina hacia una temporada 2026/2027 con abundancia de agua. Así lo confirmó el Superintendente General de Irrigación, Sergio Marinelli, en diálogo con Agro Recargado, el programa que se emite en Aconcagua Radio. Según los datos que releva el DGI a través de sus estaciones hidro-nivometeorológicas, el equivalente agua-nieve acumulado en la montaña anticipa uno de los años más generosos de las últimas dos décadas.

Números que ilusionan

Marinelli detalló que, a fines de agosto, el río Mendoza se ubicaba en el 190% de lo que representa un año medio en materia de nieve. El río Tunuyán, por su parte, rondaba entre el 130% y el 135%, mientras que los ríos del sur —más rezagados— se encontraban en el 70% de un año medio, aunque con pronósticos de nevadas que se extenderán varias semanas más.

El cálculo definitivo de caudales se conocerá recién a fines de septiembre, cuando el organismo realice el pronóstico oficial. Sin embargo, el propio Superintendente adelantó que «todo indica que vamos a tener bastante por encima de los 2.000 hectómetros cúbicos» en el río Mendoza, una cifra que cobra dimensión al compararla con la temporada anterior, cuando el caudal no llegó a los 800 hectómetros cúbicos.

Para poner el dato en perspectiva histórica, Marinelli repasó los años de mayor riqueza hídrica que recuerda la provincia: la temporada 2002/2003, con cerca de 2.900 hectómetros cúbicos, y 2005/2006, con alrededor de 2.300/2.400. También mencionó la campaña en la que el agua llegó hasta las Lagunas del Rosario después de años de ausencia, con un registro cercano a los 1.350 hectómetros cúbicos. «Imagínate que ese año el agua llegó a las lagunas, bueno, este año vamos a tener 2.000, que pueden ser más, bastantes más, de acuerdo a la cantidad de nieve que siga cayendo», graficó.

Una buena noticia con desafíos

El funcionario remarcó que la mayor disponibilidad de agua trae beneficios concretos para el agro: recarga de acuíferos y alivio para un sector que viene atravesando dificultades. No obstante, advirtió que se trata de un fenómeno cíclico —vinculado al Niño— y que la tendencia de largo plazo sigue siendo a la baja, por lo que insistió en mantener una «cultura del agua» cautelosa.

El otro gran desafío que planteó Marinelli es la infraestructura de desagües. Los años de sequía llevaron a que las inspecciones de cauce y los municipios concentraran sus esfuerzos en mantener los canales que conducen el agua para riego, descuidando los sistemas de desagüe. Con el escenario que se viene, el organismo prevé inversiones en maquinaria para evitar que el agua sobrante afecte a zonas urbanas o barrios ubicados en áreas bajas e inundables.

En ese marco, esta semana el gobernador convocó a intendentes y organismos para coordinar tareas preventivas, y el DGI trabaja junto al Servicio Meteorológico Nacional, la empresa mendocina AEMSA, el Instituto Nacional del Agua —que aporta una red de flotímetros— y las áreas de Defensa Civil, Hidráulica y Ambiente, con una reunión clave prevista para el próximo lunes.

El rol de los reservorios

Consultado sobre el estado de los reservorios, Marinelli hizo un repaso: tras inaugurar los tres primeros —obras heredadas de la gestión anterior—, el organismo sumó otros cuatro o cinco, y actualmente tiene en marcha unos cinco más, financiados con fondos del resarcimiento y recursos propios.

El Superintendente aclaró que la función de estas obras no es «guardar» agua, sino regular y distribuir mejor los caudales. Explicó que, cuando el agua se libera desde el dique Cipolletti, puede demorar hasta un día y medio en llegar a zonas como La Paz o Santa Rosa, en los confines del valle. Los reservorios acercan ese recurso y garantizan continuidad, algo clave para los cultivos de chacra que vienen reemplazando a la viña en zonas periféricas y que, a diferencia de esta última, requieren riego más constante —una alternativa especialmente valiosa para quienes no pueden afrontar la perforación de un pozo.


Entrevista realizada en el programa Agro Recargado, disponible en Alterrados.com.

Continue Reading

Sarasa. Me avisaron y me quedé. Amo a mi familia y al vino. Mendoza es mi lugar.

Click para comentar
Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

More in Actualidad

arriba