Reconocido por sus estudios sobre terroir y vitivinicultura, el geofísico Guillermo Corona analizó el gigantesco desprendimiento ocurrido en el Himalaya. Qué pasó, por qué no está claro todavía si fue un GLOF y los antecedentes de crecidas extraordinarias que también afectaron a Mendoza.
Las imágenes parecen sacadas de una película. Una montaña que se desploma, toneladas de roca y hielo que comienzan a descender a una velocidad brutal, ríos que se transforman en una masa de agua, barro y piedras gigantes y comunidades enteras enfrentadas, en cuestión de minutos, a una fuerza imposible de detener.
Eso fue lo que ocurrió en Nepal.
Y para Guillermo Corona, geofísico y uno de los especialistas más reconocidos en el estudio de los suelos y los territorios vitivinícolas argentinos, la magnitud del fenómeno resulta extraordinaria.
“No fue una crecida más. La magnitud ha sido sinceramente increíble. Yo les decía a unos amigos: esto tiene magnitudes bíblicas”, resumió Corona durante una entrevista en Agro Recargado.
Guillermo Corona es ampliamente conocido entre quienes trabajan con viñedos, terroirs y suelos. Es geofísico, estudió en el Liceo Agrícola y Enológico y durante años trabajó en la industria del petróleo.
Su proyecto Geografía del Vino, primero como espacio de divulgación y luego como libro, lo convirtió en una referencia para comprender algo que la vitivinicultura argentina comenzó a estudiar cada vez con mayor profundidad: que debajo de una planta hay mucho más que tierra.
Corona recorrió y recorre miles de kilómetros y realizó miles de estudios de suelos y calicatas. Ese trabajo quedó reflejado en publicaciones como Geografía del Vino y posteriormente Raíces del Vino, donde propone una mirada integral sobre algunos de los principales terruños argentinos.