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Duro mensaje de Mauricio Lorca sobre la burocracia que complica a la vitivinicultura argentina

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El reconocido bodeguero aseguró que atraviesa un momento de «saturación» por la falta de previsibilidad, el exceso de regulaciones y el costo que implica exportar desde Argentina. Pese al escenario, continúa apostando por la innovación con vinos de bajo contenido alcohólico que ya conquistaron mercados internacionales.

«Estoy experimentando una saturación». La frase de Mauricio Lorca no fue una más. Fue la síntesis de un sentimiento que, según él, atraviesa a buena parte de la industria vitivinícola argentina. Durante una entrevista en Agro Recargado, el programa de Aconcagua Radio conducido por Pablo Pérez Delgado y Marcelo Bustos Herrera, el empresario mendocino describió con crudeza el desgaste que le provoca intentar producir, invertir y exportar en un contexto de incertidumbre permanente.

Lejos de cuestionar la actividad que eligió para toda su vida, Lorca dejó en claro que el problema no está dentro de la bodega.

«Yo agradezco a Dios todos los días ser enólogo y tener una bodega. Amo este negocio. Lo que me está cansando es todo el costo colateral que significa trabajar en Argentina.»

«Nos prometieron previsibilidad y es exactamente lo que no tenemos»

Lorca sostuvo que la vitivinicultura atraviesa una situación mucho más delicada de lo que parece y advirtió que existe un preocupante silencio sobre los problemas estructurales que enfrenta el sector.

Según explicó, después de décadas invirtiendo en calidad, desarrollando mercados internacionales y posicionando el vino argentino en países altamente competitivos, hoy los empresarios deben convivir con un escenario donde resulta prácticamente imposible planificar.

«Las reglas de juego son que no hay reglas de juego», resumió.

El bodeguero cuestionó las dificultades para acceder al financiamiento, la volatilidad de las tasas de interés y la falta de previsibilidad económica que impide proyectar inversiones de mediano y largo plazo.

Exportar cuesta cada vez más

Uno de los puntos más críticos de la entrevista estuvo relacionado con la burocracia. Lorca relató que recientemente concretó una importante exportación hacia Brasil, pero aseguró que el proceso administrativo terminó siendo tan costoso como desgastante.

Explicó que debieron realizar numerosos análisis para cada uno de los vinos exportados, además de afrontar certificaciones varietales, certificados de libre venta, libre deuda y una extensa lista de requisitos administrativos.

«Cuando terminás de hacer la cuenta, exportar cuesta una fortuna», afirmó. A ese escenario sumó la preocupación por el incremento de distintos aranceles vinculados a organismos oficiales, lo que, según considera, continúa elevando los costos para una actividad que ya enfrenta una fuerte pérdida de competitividad.

La comparación con España

Lorca también comparó la realidad argentina con su experiencia empresarial en España. Mientras en Mendoza debe enfrentar múltiples trámites y certificaciones, explicó que en Europa el sistema resulta mucho más simple. Allí, señaló, basta con cumplir los requisitos de la denominación de origen, realizar un análisis anual y superar una evaluación técnica para poder comercializar los vinos. «Nadie te pregunta nada más. No existe toda esta estructura burocrática que tenemos acá», sostuvo.

«Necesitamos que alguien entienda lo que está pasando»

A pesar del cansancio que manifestó durante la entrevista, Lorca dejó un mensaje de esperanza. Aseguró que continuará invirtiendo y trabajando para mejorar sus vinos, aunque pidió que quienes toman decisiones comprendan la gravedad del momento que atraviesa una industria que genera empleo, divisas y posiciona la imagen de Argentina en el mundo. «Seguimos trabajando y mejorando, pero necesitamos que alguien se alinee y entienda qué está pasando para que esta industria pueda seguir prosperando.»


Los vinos de baja graduación alcohólica, la apuesta que ya conquista nuevos mercados

Mientras cuestiona la falta de competitividad del sistema argentino, Mauricio Lorca continúa desarrollando nuevos proyectos.

Uno de los más exitosos es su línea de vinos de bajo contenido alcohólico, una categoría que viene creciendo con fuerza en distintos mercados del mundo.

El proyecto comenzó con vinos dulces naturales y luego evolucionó hacia etiquetas secas elaboradas con uvas criollas de cosecha temprana, buscando vinos frescos, con buena acidez natural, menor graduación alcohólica y gran facilidad de consumo.

Actualmente la bodega produce entre 70.000 y 80.000 botellas anuales de esta línea, que prácticamente se venden en su totalidad.

Además de Argentina, los vinos ya ingresaron en Inglaterra, Canadá y Brasil, mientras comenzaron las primeras pruebas comerciales en Alemania.

El crecimiento de la demanda llevó a la empresa a más que duplicar la elaboración: pasó de una primera producción de 6.000 litros a partidas de 15.000 litros tanto para blancos como tintos.

Para Lorca, no se trata de seguir una moda pasajera, sino de abrir nuevos nichos de mercado sin abandonar la identidad de la bodega.

«La gente quiere vinos livianos, fáciles de tomar y con mucha frescura. Hay consumidores que están buscando exactamente eso y nosotros decidimos ofrecerles una alternativa sin perder nuestra personalidad.»

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