La industria de la vitivinicultura incorporó un aliado poco convencional pero altamente efectivo para prevenir defectos en el vino: perros entrenados para detectar contaminantes imperceptibles para el olfato humano. Se trata del programa Natinga, desarrollado por la tonelería chilena TN Coopers, que ya presta servicios en el 90% de las bodegas de Mendoza.
Rocío Veloso, gerenta de Marketing de Tn Coopers, explicó que la iniciativa nació en 2010 a partir de una idea de Alejandro Fantoni Salas, fundador de la empresa. Inspirado en los perros utilizados en aeropuertos para detectar drogas o alimentos prohibidos, se preguntó por qué no aplicar esa misma lógica a la industria del vino.
“Podemos detectar TBA y TCA, que son haloanisoles, que en el fondo son un defecto para el vino”, señaló Veloso. Así comenzó el entrenamiento de Odysé y Ambrosia, dos labradores retriever especialmente preparados para identificar estos compuestos contaminantes.