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“No todo es culpa del Estado”: el diagnóstico que sacude a la agricultura mendocina

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“No todo es culpa del Estado”: el diagnóstico que sacude a la agricultura mendocina

“No todo es culpa del Estado”: el diagnóstico que sacude a la agricultura mendocina

La realidad productiva del Valle de Uco atraviesa un momento crítico, marcado por la pérdida de competitividad, la reducción de superficies cultivadas y una transformación profunda del mapa agrícola. En diálogo con Carlos Dávila, referente del sector, surge un diagnóstico que combina factores económicos, estructurales y también culturales.

El foco ya no está únicamente en el rol del Estado: el propio sector productivo aparece como parte del problema.

El diagnóstico llega desde adentro del sistema. En una entrevista en el programa Agro Recargado, de Aconcagua Radio —conducido por Pablo Pérez Delgado y Marcelo Bustos Herrera—, el dirigente, titular de la Cámara de Comercio de Tunuyán expone una mirada cruda sobre el presente del sector.

Y deja una frase que incomoda:

“Dos puntos centrales: el ombliguismo del productor, la falta de compromiso y la falta de integración. No todo es responsabilidad del Estado.”

El durazno todavía aparece en el paisaje, pero ya no domina. En muchas fincas, la cosecha dejó de ser una certeza para convertirse en una apuesta.

“Se ha hecho muy difícil sobrellevar el durazno para industria.”

Los números no acompañan. Los costos suben. Los precios no. Y cuando eso pasa durante varios años seguidos, la actividad deja de ser negocio y empieza a ser desgaste.

La reconversión que ya no alcanza

Durante años, la salida fue clara: plantar vid. El Malbec como respuesta a todo. Funcionó durante un tiempo. Después no. Fincas que se reconvirtieron vuelven a cambiar. O directamente, se detienen. Aparecen los frutos secos. Algunas apuestas nuevas. Pero nada logra ocupar el lugar que dejó lo anterior.

¿Minería o agricultura? El debate 

Mientras la agricultura pierde protagonismo, crece el discurso en torno a la minería como motor económico.

El dirigente advierte un riesgo:

  • Se corre el foco de las economías regionales, que generan empleo real
  • Falta una política clara para sostener la producción agrícola
  • El apoyo nacional es limitado y fragmentado

El desafío no es elegir una actividad u otra, sino evitar el abandono de la matriz productiva histórica.

Dice Carlos Dávila: «La manzana y la pera no se deberían haber abandonado. En todo caso, se debería haber tenido una estrategia de cuánta cantidad de hectáreas, de acuerdo al mercado y a otras variables a considerar, eran necesarias para mantener al sector y no dejarlo perder como se ha perdido».

Y remata el dirigente de Tunuyán: «Este romanticismo para con la minería como camino de salida de generación de recursos para la provincia, dejando de lado todas estas actividades culturales de la fruticultura con todo el potencial que tiene, me parece que es un gran error. Hay que pensar en hacer una minería en aquellos oasis productivos donde haya licencia social, donde estén las habilitaciones, donde se hagan o se contemplen los controles correspondientes. Pero al mismo tiempo, me parece que es un muy buen momento para repensar, replantear la agricultura de Mendoza. Hay un montón de fortalezas toda vez que es necesario un trabajo conjunto entre todos los oasis productivos y el gobierno, no solo provincial sino nacional, porque acá hay un gran tema que es el desinterés también con políticas de Estado por parte de la nación para con las economías regionales.

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Sarasa. Me avisaron y me quedé. Amo a mi familia y al vino. Mendoza es mi lugar.

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