Ríos atmosféricos en Mendoza: el fenómeno climático clave que explica las nevadas y el futuro del agua
¿Qué son los ríos atmosféricos y por qué importan en Mendoza?
El tema fue abordado por el Dr. Maximiliano Viale en una entrevista en el programa Agro Recargado, de Aconcagua Radio, conducido por Pablo Pérez Delgado y Marcelo Bustos Herrera.
Allí, el especialista explicó por qué este fenómeno es determinante para entender el presente y futuro hídrico de la región.
Se trata de corrientes gigantes de vapor de agua que viajan por la atmósfera, principalmente desde zonas ecuatoriales hacia latitudes medias.
Dato clave:
Estos “ríos invisibles” pueden medir hasta 5.000 km de largo y entre 500 y 1.000 km de ancho, transportando más agua que el propio Amazonas en forma de vapor.
Un “Amazonas en el cielo”: la magnitud del fenómeno
“Un río atmosférico puede transportar hasta tres veces más agua que el Amazonas, pero en forma de vapor.”
Esto no significa que toda esa humedad se convierta en lluvia, sino que se trata de un flujo constante en movimiento dentro de la atmósfera.
Cómo impactan en Mendoza y la Cordillera de los Andes
- El vapor se enfría
- Se condensa
- Y se transforma en lluvia o nieve
Clave para Mendoza:
Los ríos atmosféricos son responsables de los eventos más intensos de precipitación en la cordillera.
Esto los convierte en un factor esencial para:
- La acumulación de nieve
- El caudal de los ríos
- El abastecimiento de agua en la región
Cambio climático: menos nieve, más incertidumbre
Uno de los puntos más relevantes que destaca Viale es el impacto del calentamiento global:
- Menos frecuencia de ríos atmosféricos en invierno
- Disminución de nevadas en la cordillera
- Menor disponibilidad de agua en Mendoza
En paralelo, se observa otra tendencia:
- Veranos más húmedos y tormentosos, pero por otro sistema distinto (tipo monzón), no por ríos atmosféricos.
¿Dónde seguir los ríos atmosféricos en tiempo real?
Un fenómeno antiguo, descubierto recientemente
Aunque parecen novedosos, los ríos atmosféricos existieron siempre. La diferencia es que hoy:
- Se comprenden mejor
- Se pueden medir
- Y se analizan en el contexto del cambio climático