En diálogo con Agro Recargado, de Aconcagua Radio 90.1, Mauricio Boullaude, experto en exportación de vinos y director de WOFA, compartió su visión sobre el panorama actual de la vitivinicultura argentina y las oportunidades que se abren en el mercado internacional.
Boullaude destacó que los viajes al exterior, claves para la promoción del vino, se han reducido, especialmente para proyectos pequeños, debido a los costos y a la necesidad de ajustar estrategias de marketing. “Ahora definimos ir a la feria de París, pero no a la de Alemania, por ejemplo”, explicó. Según él, la feria de París ha ganado protagonismo frente a Düsseldorf o Londres, que en décadas anteriores eran los centros neurálgicos del comercio del vino.
El especialista atribuye este cambio tanto a la saturación de ciertas ferias como a la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio. “Hoy se ha vuelto París el centro del vino a nivel mundial”, aseguró.
En cuanto al contexto global, Boullaude señaló que la caída del consumo de alcohol afecta a toda la categoría, no solo al vino. Además, los mercados asiáticos, que antes crecían rápidamente, no se han recuperado tras la pandemia. En China, por ejemplo, el aumento de la producción local ha desplazado la demanda de vino importado.
El panorama cercano también muestra transformaciones importantes. En Chile, muchas bodegas están vendiendo viñedos y reconvirtiendo la producción hacia la fruticultura, con cereza y avellana como protagonistas. Según Boullaude, esta reestructuración responde a un ajuste necesario entre oferta y demanda mundial.
En Argentina, el especialista advierte que los cambios son más complejos: “Si uno cambia una plantación, puede llevar de 5 a 10 años alcanzar plena producción, y hace falta capital y respaldo para sostener el negocio”.
Sobre el futuro de la vitivinicultura, Boullaude mostró cautela, pero también esperanza. A nivel internacional, la reducción de tasas de interés podría impulsar el consumo en Estados Unidos, mientras que en el mercado local se mantiene la tendencia hacia vinos de mayor calidad pero menor consumo.
Respecto a las bebidas sin alcohol, Boullaude reconoció su crecimiento, pero consideró que el segmento sigue siendo pequeño y que los consumidores tradicionales de vino podrían no migrar masivamente a estos productos. “Ojalá logremos nuevos consumidores y que lleguemos con esta bebida a quienes hoy no la toman”, concluyó.