Las dudas sobre los números abren interrogantes sobre el manejo de la data de la industria
Mientras tanto, en algunos sectores sigue la discusión sobre el CIU (Certificado de Ingreso de Uva) y si debe ser obligatorio u optativo. La mayoría de la industria y las instituciones planteó que debe continuar tal cual estaba. Los argumentos de los amparistas fueron avalados por la justicia federal de Mendoza.
Esta semana, nuestros colegas de bichosdecampo.com lo plantearon de esta manera:
«¿Para qué sirve el CIU?
Para gran parte de la industria vitivinícola, referentes de renombre, como así también para los gobernadores de las provincias en donde se desarrolla, el CIU (Certificado de Ingreso de Uva) es clave para garantizar la genuinidad y calidad del vino argentino.
El CIU permite registrar quién es el propietario del producto, de qué viñedo viene la uva que entra a a la bodega, a qué número de lote del viñedo pertenece, si proviene de una zona con Denominación de Origen Controlada (DOC), o con Indicación Geográfica de Calidad, información fundamental que permite que el precio de comercialización de ese vino sea mayor.
También certifica de que variedad de uva se trata, ya que hay múltiples variedades, y una vez pesada la cantidad de uvas en la báscula, se puede determinar la cantidad de litros de vino que se van a elaborar con esas uvas, la cantidad de azúcar que tiene, y el grado alcohólico que resultará de la vinificación, datos que también quedan registrados».

Volviendo al tema de los datos de los despachos, hablamos en Agro Recargado de Aconcagua Radio con Sergio Villanueva, del Fondo Vitivinícola y de la Unión Vitivinícola Argentina.
«Mientras en el sector, en noviembre, había bastante optimismo, la cifra oficial dijo que se produjo una caída cercana al 10%. ¿Puede ser que la botella haya caído el 16,3% y el Tetra el 1%? ¿No será que al hacer esto por declaración jurada, y el instituto hoy no hace inventarios, no tiene ninguna forma de corroborar esa declaración jurada? Entonces mucha gente no lo esté haciendo para no alertar al mercado y para mantener esta situación de bajo precio».
Sergio Villanueva asegura que la debilidad del Instituto Nacional de Vitivinicultura no es la causa pero si un agravante que hay que tener en cuenta. Destaca que hay cierta opacidad en los datos y que esa situacion deberá ser revisada por las provincias vitícolas.
En ese punto apela a una cita de Winston Churchill que decía: «“Las únicas estadísticas en las que podés confiar son aquellas que vos mismo falsificás”.
Villanueva agrega: «Tengo miedo a ese tema, porque me parece que hemos perdido muchas estadísticas, no sabemos cuál es el precio de la uva, cuál es el precio de variedades, de las zonas». Y remata: «Tampoco se si este año habrá pronóstico de cosecha».
Los vidrios están sucios, y no se ve bien hacia el otro lado.